Una anécdota de bienvenida: el chiste que rompió el hielo
En una fintech, alguien pidió a la IA un apodo de equipo. Sugirió “Los conciliadores de latencia”, y la sala estalló. Rieron, discutieron alternativas y, sin querer, practicaron instrucciones más específicas. Aprendimos que un momento lúdico disminuye tensiones, desbloquea la participación de perfiles callados y establece un tono experimental saludable. Esa chispa se convirtió en un emblema: probar sin miedo, documentar hallazgos y volver, con humor, a mejorarlo todo continuamente.